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Ilustración

El pequeño Dragón Lumi tenía un gran sueño: volar. Pero sus alitas diminutas no se movían como las de los dragones grandes. Cada vez que intentaba batirlas, solo saltaba un poquito. Lumi se sentía un poco triste y solo en la Cueva de Cristal, mientras veía a los demás dragones surcar el cielo azul. "Ojalá mis alas fueran fuertes", suspiraba, mirando su reflejo brillante en las paredes de la cueva. Su corazón arcoíris deseaba volar, pero sus pequeñas alas no querían cooperar. A veces, la tristeza era más grande que la cueva misma.