Había una vez un pequeño conejo blanco con una bufanda roja de lunares llamado Copito. Un día, mientras exploraba el borde del bosque, encontró una madriguera oculta que emitía un suave resplandor dorado. Lleno de curiosidad, Copito se ajustó su bufanda y decidió entrar, siguiendo un camino de pétalos de flores que parecían guiar sus pasos hacia lo desconocido.