Leo era un pequeño zorro naranja con una bufanda verde de lunares blancos que vivía en el Bosque de los Susurros. Todas las noches, miraba la luna llena desde su madriguera y suspiraba. 'Parece un queso delicioso y gigante', pensaba con hambre. Mientras los demás zorros cazaban grillos, Leo soñaba con las estrellas. Un día, decidió que no se quedaría más tiempo con la duda: llegaría a la luna para probar un pedacito de ese misterio brillante.