Barnaby era un pequeño conejo de pelaje lavanda con una bufanda de rayas verdes que vivía en una acogedora madriguera bajo las raíces de un viejo roble. Mientras los demás conejos dormían, Barnaby siempre miraba la luna, soñando con encontrar las legendarias zanahorias de cristal que, según su abuelo, brillaban con la luz de las estrellas. Una noche, un destello plateado en el horizonte llamó su atención.