Había una vez una pequeña ardilla de pelaje anaranjado que lleva una bufanda roja tejida y tiene ojos grandes y brillantes llamada Nuez. Nuez vivía en un roble centenario, pero siempre soñaba con tocar las nubes y ver qué había más allá de las copas de los árboles. Un día de otoño, encontró un diente de león gigante, tan grande que parecía un paracaídas de seda blanca. Con mucha valentía, Nuez trepó al tallo y esperó a que soplara el viento. '¡Hoy es el día!', pensó mientras ajustaba su bufanda roja. De pronto, una brisa suave comenzó a elevar las semillas, y Nuez se sujetó con fuerza a la más grande de todas.