Sparky era un pequeño robot plateado con una cúpula de cristal en la cabeza que guarda un corazón brillante. Vivía en un asteroide solitario, barriendo el polvo cósmico con su escoba láser. Un día, notó que la luz de su pecho empezaba a parpadear. Necesitaba cargarse con la energía del Gran Sol de Cristal. Sin dudarlo, Sparky ajustó sus pequeñas tuercas, activó sus botas propulsoras y saltó hacia el infinito cielo estrellado, decidido a encontrar la fuente de su vida.