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Ilustración

En una cueva profunda y oscura vivía Sparky, un pequeño dragón verde esmeralda con alas de cristal brillante. A pesar de ser un dragón, Sparky no podía escupir fuego, y su hogar siempre estaba en penumbras. Una noche, mientras miraba el cielo nocturno desde la entrada de su cueva, decidió que necesitaba una estrella para iluminar sus lecturas. Empacó una pequeña mochila de cuero y se preparó para una gran aventura hacia las montañas más altas.