Había una vez un pequeño conejo blanco con una bufanda de lana roja llamado Copito que vivía en el linde de un bosque misterioso. Una mañana de invierno, mientras saltaba sobre la nieve fresca, Copito divisó un resplandor inusual que provenía del interior de un viejo tronco hueco. Al acercarse, descubrió una zanahoria de cristal que emitía destellos de todos los colores del arcoíris. No era una hortaliza común; era un objeto cargado de una energía antigua y poderosa que parecía haber estado esperando durante siglos a ser encontrada por alguien con un corazón puro.