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Ilustración

En una ciudad gris llena de engranajes y metal, vivía Pipo, un pequeño robot plateado con una antena en forma de estrella roja. Pipo siempre buscaba algo diferente al ruido de las máquinas. Un día, tras una vieja fábrica abandonada, encontró una pesada puerta de madera oculta por enredaderas secas. Con un pequeño chirrido, Pipo empujó la puerta y entró. Al otro lado no había máquinas, sino un jardín secreto que parecía haber sido olvidado por el tiempo. Aunque las plantas estaban tristes y cubiertas de polvo, Pipo sintió que aquel lugar era el tesoro más grande del mundo.