Había una vez un pequeño conejo de pelaje blanco con una mancha marrón en forma de corazón en su oreja izquierda llamado Copito. Mientras exploraba los rincones más profundos del Bosque Susurrante, Copito divisó un brillo inusual bajo las raíces de un sauce milenario. Al acercarse, descubrió una zanahoria hecha completamente de cristal que emitía una suave luz dorada. Al rozarla con su nariz, el objeto vibró con una melodía celestial. Copito sintió una calidez especial en su pecho y comprendió que aquel no era un alimento común, sino un objeto cargado de magia antigua que esperaba ser encontrado por alguien de corazón puro.