En la selva, vivía un pequeño león llamado Leo, con una melena de todos los colores del arcoíris y unas gafas de aviador rojas. A Leo le encantaba jugar junto al río, que siempre cantaba una canción burbujeante y alegre. Era su sonido favorito en todo el mundo. Leo a menudo se sentaba a escuchar el dulce murmullo del agua mientras el sol brillaba en su melena.