Leo, un niño astronauta con un casco transparente que tiene una pegatina de sol y un traje plateado con guantes naranjas, caminaba por el jardín de su casa una noche de verano. De repente, vio un destello brillante oculto entre los arbustos de jazmín. Al acercarse, descubrió con asombro que era una pequeña estrella que se había caído del cielo. La estrella titilaba con mucha debilidad y parecía estar un poco asustada. 'No llores, pequeña amiga', susurró Leo con ternura mientras se ajustaba sus guantes. 'Yo te ayudaré a volver a tu hogar allá arriba'. Leo corrió a buscar su mochila propulsora, decidido a emprender la misión más importante de su vida: un viaje hasta lo más alto del firmamento para que su nueva amiga volviera a brillar con alegría.