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Ilustración

Había una vez un pequeño conejo blanco con una bufanda roja tejida y orejas muy largas que vivía en el linde de un bosque encantado. Una mañana de primavera, mientras buscaba tréboles tiernos entre los arbustos, encontró algo inusual: una semilla que brillaba con un suave resplandor dorado. El pequeño conejo blanco con una bufanda roja tejida y orejas muy largas decidió que era un regalo especial del sol y que debía cuidarla con mucho amor en el mejor rincón del prado.