Había una vez un pequeño conejo blanco con un traje espacial plateado y orejas que sobresalen del casco llamado Copito. Desde su madriguera, Copito miraba la luna cada noche con mucha curiosidad. '¡Algún día saltaré tan alto que llegaré hasta allá!', decía mientras ajustaba su pequeño cinturón de herramientas. Sus amigos del bosque se reían un poco, pero él sabía que con un buen plan y mucho valor, las estrellas no estaban tan lejos como todos pensaban.