Había una vez una pequeña robot plateada con una antena en forma de estrella y ojos LED de color turquesa llamada Estelita. Ella vivía en un jardín lleno de chatarra brillante y cables de colores. Cada noche, Estelita miraba la Luna con curiosidad y pensaba que se parecía mucho a un gran queso suizo. Con unos resortes viejos, una caja de metal y mucha imaginación, construyó un cohete veloz en el patio de su casa. '¡Hoy descubriré la verdad sobre el cielo!', exclamó emocionada mientras ajustaba la última tuerca de su nave.