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Ilustración

Había una vez un pequeño dragón verde esmeralda con alas de color naranja brillante y una bufanda de rayas rojas llamado Sparky. Sparky vivía en una cueva acogedora, pero lo que más le gustaba era explorar el Bosque de los Susurros. Un día, mientras caminaba entre los árboles antiguos, encontró algo inusual: una pequeña semilla que brillaba con una luz blanca e intensa, como si hubiera atrapado una estrella caída del cielo. Sparky, con mucha curiosidad, la recogió suavemente entre sus garras, sintiendo un cosquilleo mágico. Sabía que esa semilla era especial y decidió que buscaría el mejor lugar del bosque para plantarla y ver qué maravilla nacería de ella.