Había una vez un pequeño conejo de color lavanda con una bufanda de rayas verdes y blancas llamado Lulú. Una noche, mientras caminaba por el bosque de los susurros, vio algo brillante cayendo del cielo con un suave silbido. Al acercarse a un arbusto de bayas plateadas, descubrió a una pequeña estrella dorada que temblaba de frío. 'No tengas miedo', dijo Lulú con voz dulce. La estrella, que apenas tenía el tamaño de una manzana, emitió un destello tenue. Lulú decidió que no podía dejarla allí sola en el suelo frío, así que la envolvió con un pedacito de su bufanda para darle calor.