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Ilustración

Había una vez un pequeño dragón verde esmeralda con alas de cristal brillante llamado Spark. Spark vivía en una cueva llena de tesoros, pero su objeto favorito era una pequeña estrella que había caído del cielo una noche de tormenta. La estrella estaba triste y su luz se apagaba poco a poco. Spark decidió que debía ayudarla a volver a su hogar en el firmamento antes de que su brillo desapareciera para siempre. Con mucho cuidado, colocó a la estrella en una bolsa de seda y se preparó para la aventura más importante de su vida.