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Ilustración

R-4 era un pequeño robot plateado con una antena en forma de estrella y ojos redondos y brillantes de color azul. Vivía en una luna gris y solitaria, pero soñaba con explorar el universo. Un día, con cajas de cartón y mucha pintura brillante, construyó una nave espacial. Su objetivo era encontrar el legendario Planeta Caramelo, un lugar donde las montañas eran de chocolate y las nubes de algodón de azúcar. Con un suspiro metálico y mucha emoción, R-4 saltó a su nave y encendió los motores de luz. '¡Allá voy!', exclamó mientras despegaba hacia el cielo estrellado, dejando atrás su frío hogar para buscar un destino mucho más dulce.