close
Ilustración

En un rincón lejano de la galaxia, en una luna cubierta de polvo de diamante, vivía Sparky. Sparky era un pequeño robot plateado con una antena en forma de estrella y ojos redondos de color turquesa. Aunque le gustaba limpiar los cráteres de su hogar, cada noche se sentaba a observar el cielo infinito. Sparky se sentía un poco solo y soñaba con tener a alguien con quien compartir sus descubrimientos. Un día, una luz brillante cruzó el firmamento. ¡Era una estrella fugaz! Recordó una antigua leyenda que decía que aquel que alcanzara una estrella fugaz podría pedir un deseo de corazón. Sin pensarlo dos veces, decidió que era hora de salir a explorar el universo.