Luna siempre soñó con las estrellas desde su pequeño jardín en la Tierra. Un martes por la mañana, decidió que era hora de una aventura. Se puso su traje especial y subió a su nave espacial con forma de zanahoria metálica. Con un fuerte estruendo y mucho brillo, despegó hacia el cielo oscuro. El azul se convirtió rápidamente en un negro profundo salpicado de diamantes brillantes que parpadeaban dándole la bienvenida al gran universo.