Había una vez, en un bosque lleno de árboles altos y flores de colores, vivía Kiko. Kiko era un pequeño koala azul brillante con grandes orejas de purpurina plateada y una bufanda roja de lunares blancos. A Kiko le encantaba saltar y trepar, pero a veces se sentía un poquito solo. Miraba a las mariposas volar en parejas y a los pajaritos cantar juntos. '¡Cómo me gustaría tener un amigo con quien jugar!', suspiraba Kiko, sentado debajo de una hoja muy grande.