Había una vez un pequeño robot plateado con ojos redondos y brillantes de color turquesa y una antena pequeña en forma de estrella llamado Zipi. Zipi vivía solo en un rincón tranquilo de la Luna, coleccionando piedras lunares que brillaban en la oscuridad. Un día, mientras exploraba un cráter profundo, encontró algo inusual: una pequeña estrella caída que parpadeaba con debilidad. La estrellita estaba asustada y había perdido su brillo característico. Zipi, con su corazón mecánico lleno de bondad, la recogió con mucho cuidado. El pequeño robot plateado con ojos redondos y brillantes de color turquesa y una antena pequeña en forma de estrella decidió que su nueva misión sería ayudar a su pequeña amiga a regresar al firmamento antes de que su luz se apagara para siempre.