En un bosque lleno de hojas verdes y flores de colores, vivía un panda rojo peludo llamado Pip, que llevaba una pequeña mochila verde y tenía un brillo travieso en sus ojos. A Pip le encantaba coleccionar cosas que brillaban: gotas de rocío en telarañas, piedrecitas lisas y brillantes, ¡y hasta el reflejo del sol en un charco! Un día, mientras buscaba tesoros cerca de un viejo tronco de árbol, Pip encontró algo asombroso. Era un mapa, enrollado y atado con un hilo dorado, y en él ponía: "¡Al Arbusto de las Bayas Brillantes!" Pip sintió una emoción burbujeante. ¡Un arbusto lleno de bayas que brillaban! Tenía que encontrarlas.